martes, 11 de octubre de 2016

Del #ProyectoEscritoras a La Nave Invisible

Hace ya medio año, en un arrebato producido por la frustración y la impotencia, escribí esta entrada haciendo un llamamiento. Una entrada que nacía fruto del malestar acumulado durante años, viendo como, a pesar de lo mucho que han ido mejorando las cosas en cuanto a igualdad de género y la creciente concienciación general por el feminismo, la mujer seguía siendo un personaje secundario en algo que yo, personalmente, disfruto tanto como es la literatura de lo fantástico.

Ese llamamiento tuvo un éxito inesperado y un grupo de gente maravillosas (todas mujeres menos un hombre, ahí debo decir que me hubiese gustado que fueran más) se unió a la causa y gracias al trabajo conjunto nació algo tan increíble como La Nave Invisible.



La Nave Invisible nació hace poco más de un mes y es, básicamente, un blog de difusión de la literatura de género fantástico escrita por mujeres. Es un lugar para reivindicar el lugar que les corresponde a todas esas autoras ninguneadas por ser mujeres y para dar a conocer a aquellas que publican ahora y que tan inadvertidas pasan. Y también para que editores y lectores dejen de tenerle tanto miedo a las autoras. Como dije en el discurso inaugural que escribí para el proyecto, es un lugar para remover conciencias.


A nivel personal, tengo que decir que este proyecto me está llenando muchísimo y me ha hecho recuperar algo que el año pasado creía perdido para siempre. He conocido a un grupo de mujeres estupendas, con las que me lo paso muy bien hablando de cualquier cosa y con las que me encantaría poder compartir unas pizzas algún día. Además, estoy aprendiendo un montón de cosas. Algunas que podrían considerarse más triviales, como el trabajo en equipo o el funcionamiento de un blog a nivel casi profesional, aunque no menos enriquecedoras que el conocer casi cada día a una o a dos o a tres autoras nuevas, de las que nunca había oído hablar. También aprendo sobre muchísimas cosas como visiones de la vida o feminismo, e incluso declaraciones de la renta e IRPF (no os vayáis a creer que todo son risas, ¿eh?).

Al mismo tiempo, y a partir de las biografías de todas las autoras que vamos recuperando para La Nave, me he dado cuenta de que en todas las épocas ha habido mujeres que han luchado por el feminismo en la literatura (ya sea en la literatura de género o en la literatura en general) y creo que es muy injusto que su trabajo no haya trascendido más allá de unos pequeños y determinados círculos. Quiero que todo el mundo las conozca, conozca sus obras o su trabajo, y que se habla de ellas, no sólo en La Nave. Y quiero aprender mucho de ellas.

Han sido (y serán) unos meses de mucho trabajo y ha habido momentos en los que he tenido la tentación de tirar la toalla. Momentos en los que he sentido miedo ante la dimensión que estaba tomando el proyecto, momentos en los que me he sentido abrumada por el trabajo que estaba haciendo, ya fuera por la cantidad (¡y eso que no he sido de las que más ha trabajado! Admiro mucho a mis compañeras) o por la toma de decisiones que eso suponía. Momentos en los que he me preguntado qué hacía yo, que no tengo nada especial que aportar, en un proyecto así. Pero aquí sigo, en gran parte gracias a mis compañeras. Y también porque todo lo que estamos haciendo (y lo que queremos hacer) es demasiado importante para rendirse ahora. Yo también quiero luchar por ello y aunque no tenga nada especial lo haré con todo lo que tenga en mi mano.

Así que ya sabéis: a leed a más mujeres. Y no busquéis excusas como que no os importa el género del escritor, porque entonces la decisión la dejáis en manos de vuestro subconsciente, que ha sido educado para dar más valor a lo masculino. Todos debemos poner de nuestra parte para arreglar estas diferencias existentes, siempre en la medida en la que podamos. Ojalá todo el mundo tomándose estas cosas más en serio. Ojalá poder hacer del mundo un lugar un poquito mejor.

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