Lecturas del mes - noviembre y diciembre 2016

Ni noviembre ni diciembre han sido meses de demasiada lectura para mí, porque he estado muy obsesionada con el anime Yuri!!! On Ice (del que hablaré en una entrada un día de estos y que me ha tenido completamente abducida). Pero espero poder volver a coger el ritmo pronto, así que de momento os dejo mis impresiones sobre estas cuatro lecturas que he disfrutado estos dos meses.

El vuelo del dragón, Anne McCaffrey


Me habían hablado muy bien de este libro, pero confieso que lo tenía en la pila de pendientes desde hace un montón de tiempo y, sin saber exactamente por qué, nunca me decidía a leerlo.
Ha sido una lectura, por decirlo de algún modo, irregular, con cosas muy buenas y cosas muy malas al mismo tiempo.
Se trata de una novela a caballo entre la fantasía y la ciencia ficción (tengo que decir que tiene muchos elementos que me han hecho pensar en las novelas de Darkover y me he estado preguntando si, de algún modo, El vuelo del dragón pudo influenciar a M. Z. B. cuando las escribió). La trama se sitúa en un planeta llamado Pern, que fue colonizado mucho tiempo antes de que se inicie la historia (no se especifica cuánto) y que, poco a poco, abandonado a su suerte, sufrió una regresión y sus habitantes acabaron viviendo en una especie de medievo, olvidando que alguna vez fueron una colonia humana.
Cada doscientos años, y de forma cíclica, Pern sufre una invasión extraterrestre que amenaza la supervivencia en el planeta. Para combatir esa amenaza, los humanos crearon una alianza con una raza extraterrestre autóctona (unos seres parecidos a los dragones) y de esta manera nacieron los Jinetes de Dragón, encargados de luchar contra las hebras.
La historia empieza precisamente cuando están a punto de cumplirse 400 años desde la última invasión de las hebras extraterrestres. El sedentarismo se ha apoderado de los reinos de Pern, que han olvidado por completo la amenaza extraterrestre (seguros de que ésta no se volverá a dar jamás) y están más ocupados en guerrear los unos con los otros que en prepararse para la batalla.
Sólo F’lar, uno de los Jinetes de Dragón sigue creyendo en las antiguas profecías y lucha para restaurar el orgullo de su clan, enfrentándose incluso a su caudillo. Por eso parte en busca de una candidata para convertirse en la Dama del Weyr, la mujer que se convertirá en la Señora de los Jinetes de Dragón y que volará a lomos de la Reina, la única dragona dorada presente en el clan, encargada de poner todos los huevos.
Su camino lo lleva a encontrar a Lessa, antigua heredera del fuerte de Ruatha, que sobrevivió a la matanza de su familia cuando el castillo de sus padres fue invadido por un reino enemigo, y que ejerce como criada escondiendo su identidad.
A partir de aquí tenemos un montón de intrigas políticas y palaciegas para ver cómo Lessa y F’Lar se las ingenian para hacer caer a Fax, Señor de las Altas Extensiones, y recuperar el control del Weyr de las manos de R`gul , y de ese modo conseguir que todos en Pern apoyen a los Jinetes de Dragón y se preparen para la inminente llegadas de las hebras.
El libro está dividido en cuatro partes y, aunque tienen continuidad entre sí, la sensación general es de ligero caos. La primera parte es la que más me ha costado superar. De hecho, estuve a punto de dejar el libro por su culpa. Se ofrecen demasiado nombres y términos en ella y apenas se nos explica nada (las explicaciones vienen más tarde, cuando ya llevas leyendo la palabra Inter o Weyr o hebra demasiado tiempo). Y eso hace que avanzar en la lectura se vuelva todo un esfuerzo.
Tampoco me gustó demasiado el estilo de la autora (¿o quizás es cosa de la traducción?). A veces da muchas vueltas (y además innecesarias) para describir las cosas, algo que me hacía la lectura pesada y lenta.
Otra cosa que me ha desagradado mucho es el tratamiento de la mujer en la novela. Se insiste mucho en que Lessa es especial, en que es la elegida, mientras al resto de mujeres se las deja a la altura del betún. Se repite hasta la saciedad aquello de que “eligieron a Lessa porque ella era diferente de las otras mujeres” y ese concepto no me gusta nada. Por no decir que la inteligencia y el afán de maquinación de Lessa le acarrean que sea tratada como maquiavélica o demasiado ambiciosa. La única mujer que escapa ligeramente a eso es la dama Gemma, que de todos modos no pasa de los primeros capítulos y que, además, es vejada de una forma horrible. Por suerte no tenemos ninguna violación, aunque sí una mención de F’lar, que no termina de creerse que nadie se haya aprovechado sexualemnte de Lessa en Ruatha dada su belleza.
Así pues, con todos estos defectos que le estoy sacando al libro seguro que os estáis preguntando: ¿qué es lo que salva la lectura? La respuesta es fácil: los viajes en el tiempo. No os daré detalles de cómo se introducen en la novela ni tampoco qué efecto tienen en la trama, pero lo cierto es que su aparición es un punto muy refrescante en la novela y en mi caso hizo que, a partir de que empezaran a suceder, ya no pudiera desengancharme del libro hasta saber cómo terminaba.
No sabía cómo clasificar esta lectura, porque tiene todo lo bueno y a la vez todo lo malo. Pero puedo decir no ha sido un desperdicio y que, pasado un mes que hace que lo terminé, la balanza se inclina ligeramente hacia lo positivo.

La mutació sentimental, Carme Torras


Otro libro al que tenía muchas ganas y que aguardaba en mi pila desde hace tiempo.
 Y menuda decepción me he llevado con él.
¿El problema que he tenido con este libro? No he podido congeniar con ninguno de los personajes ni con sus historias, y he acabado abandonando la lectura en la página 100, puesto que me han comentado que la cosa no mejora a lo largo de la novela y prefiero dedicar mi poco tiempo a cosas que disfrute más.
La novela, que ganó el premio de Ciència Ficció Manuel de Pedrolo en el 2007, nos describe un mundo futuro en el que los sentimientos han desaparecido y todo es frío y aséptico. Se hacen tratamientos para intentar estimular la sensibilidad y tenemos a investigadores que se muestran fascinados por esos mismos sentimientos que se describen en novelas del siglo XIX y XX y que ellos son incapaces de vivir. Los robots están a la orden del día y además, hay padres y madres que pueden adoptar a niños del siglo XX, que fueron criogenizados en su momento por padecer enfermedades que en la época eran incurables y que en la actualidad de la historia son tratadas sin problema.
En este mundo futuro seguimos a varios personajes con vidas muy distintas. Lu, una mujer que pretende adoptar a Cèlia, una niña del siglo XX. La misma Cèlia, que se despierta en un mundo futuro que no comprende, sin saber cómo ha llegado hasta él. Silvana, investigadora obsesionada con leer novelas antiguas y con los sentimientos presentes en ellas. Leo, un joven programador que intenta vender su creación a una gran empresa. Así como otros personajes y también algunos robots.
Como no he llegado a terminar la novela, no puedo decir si las historias de esos distintos personajes se entrecruza hacia al final (aunque imagino que sí), pero hasta donde llevaba leído no era así.
Lo curioso de la novela es que puede leerse a distintos niveles. En un capítulo inicial, una especie de ordenador nos da diferentes opciones de lectura: si queremos una lectura ligera podemos quedarnos sólo con algunos capítulo, si queremos conocer un poco más, nos aconseja leer además otros tantos, y si queremos conocer toda la historia al completo, leer la novela de inicio a fin, de forma normal.
Por si  alguien le interesa echarle un vistazo y no domina el catalán, la novela se puede encontrar en castellano editada por Editorial Milenio.

Moriré besando a Simon Snow, Rainbow Rowell


De ahora en adelante llamaré al libro por su título original, Carry on, porque el título en castellano es una puta mierda. En serio ¿quién ha traducido eso así?
Reconozco que en cuánto me enteré de que Carry on había sido traducida al castellano, me faltó tiempo para salir corriendo a encargarlo. Leí Fangirl, de la misma autora y que da origen a esta novela, hace tiempo (y en inglés, toma ya) y lo disfruté tanto y quedé tan enamorada de Simon y Baz (como le ocurre a la misma protagonista de Fangirl, Cath) que el día que leí en Twitter que Rainbow Rowell se estaba planteando escribir Carry on casi me pongo a llorar de emoción.
Pero pongámonos un poco en situación antes de entrar en Carry on en sí.
Fangirl, de Rainbow Rowell, es una novela YA que cuenta la historia de Cath, una chica que empieza su primer año en la universidad y que está obsesionada con una saga de libros protagonizados por unos niños magos (y que no es sino una versión de Harry Potter). Cath es muy buena escribiendo fanfics y antes de la publicación de la última entrega de la saga, escribe su propio final, un fic en el que Simon, el protagonista, y su archienemigo, Baz (que es un vampiro, para más inri), acaban descubriendo que se gustan y se lían (muy fuyoshi, sí, ya conocéis mis fijaciones).
El caso es que Rainbow Rowell quedó tan obsesionada con esos dos personajes secundarios (como nos pasó a todos los que leímos Fangirl, vamos), que decidió que tenía que escribir su historia. Pero no la historia "original" (o sea, no la versión de Harry Potter en el mundo de Fangirl), ni tampoco la versión fanfiquera de Cath, sino su propia visión "fanfiquera original" (es difícil entender esto, lo sé, pero intento explicarlo a continuación).
En realidad, Carry on es una especie de pastiche de muchas cosas. Es como coger Harry Potter, añadirle un poco de otras sagas juveniles (ha habido momentos que me han hecho pensar en Cazadores de sombras, por ejemplo) y convertir todo eso en la historia que un fan de la saga querría leer
Es difícil explicar esto último si no está medito en el mundillo del fanfic
Para entendernos: la autora juega con el sentimiento que tienes cuando shippeas mucho a una pareja en una obra de ficción (especialmente una pareja chico-chico o chica-chica (aunque puede funcionar igual con una chico-chica de esas imposibles)) y sabes que esa pareja nunca será canon por las circunstancias. Y, por lo tanto, que la pareja en cuestión se acabe liando sólo ocurrirá en un fic (que probablemente leerás o escribirás cuando termines de leer la obra original, presa de la frustración que te produce no ver concedidos tus deseos).
Pues en Carry on eso sí ocurre: te dan la trama, te montan la historia, tu shippeas a muerte y… ¡y la pareja se vuelve canon!
Y entonces te mueres de amor porque creías que esa sensación sólo podías tenerla leyendo fics.
He disfrutado mucho el libro. Quizás es porque no he leído Harry Potter. O quizás si lees Harry Potter lo disfrutas más porque entiendes los guiños (porque, al fin y al cabo, y por toda la parte de parodia de Harry Potter, Carry on no deja de tener un leve regusto a fanfic bien escrito). 
Es cierto que el principio de la novela es un poco farragoso precisamente por eso (como la trama empieza directamente en el último curso en la escuela de magia, para ponerte en situación, la autora hace muchos flashbacks, mientras que otras tantas cosas no te las cuenta y las deja a tu imaginación (o espera que las tomes directamente de Harry Potter). Pero una vez ha hecho las presentaciones, la historia empieza a cobrar vida propia y se convierte en una cosa preciosa. No sólo porque poco a poco vamos viendo cómo evoluciona la relación de Baz y de Simon, sino por todo el mundo de magia que desarrolla a su alrededor.
No tengo ni idea de si el recurso que la autora usa para la magia está cogido de alguna parte o es cosa suya, pero me parece muy original. El hecho de que para hacer magia deban usarse refranes, canciones famosas o frases extraídas de películas y series es un puntazo. El “estos no son los androides que estáis buscando” de Penny al final del libro me tuvo desternillándome de risa un día entero. Pero no sólo esa frase, sino tantas otras. Seguro que leer el libro en inglés, conociendo el significado de todas esas expresiones, tiene que ser una gozada.
También me ha gustado muchísimo como se lleva el tema del “elegido” y del Humdrum (el malo). Que Simon sea un mal elegido, un inútil con la magia por así decirlo, a pesar del poder descomunal que posée, es fantástico, por todos los traumas que le crea. Además, el modo como ese poder acaba sirviendo para ayudar a Baz y acercarse un poco más a él también me ha encantado (sí, repito mucho esa palabra, pero en este libro todo ha sido muy sentimental).
Y, por último, los demás personajes secundarios, especialmente Penelope y Agatha, me han gustado mucho y me han parecido muy interesantes.
A ver, entendámonos, sé que no es una novela brillante. Además, probablemente la traducción también tenga que ver, pero podría estar mejor escrita. Pero, por todo lo que supone en el contexto (haber leído Fangirl, que sea como un fanfic convertido en realidad) es un libro que he disfrutado muchísimo. Quizás no lo recomendaría en crudo, pero si también eres un/una fangirl y has disfrutado con Fangirl, ya estás tardando en leerlo.

Viaje a la costa, Kazumi Yumoto


De este libro hablaré próximamente y de forma más extensa en La Nave Invisible, pero por el momento os puedo decir que ha sido una lectura muy agradable.
Se trata de una novela de realismo mágico, en el que el elemento mágico es muy leve pero que empuja a su vez toda la historia. Además tiene una narración muy japonesa: pausada, tranquila, en la que se describen escenas cotidianas y en la que parece no pasar nada, pero que todo va por el fondo.

Tenemos que un día a Mizuki, una mujer de 38 años, se le aparece su marido Yusuke en el salón de su casa. Yusuke lleva desaparecido desde hace tres años y Mizuki no tiene ni idea de dónde ha estado. Entonces él hace una terrible confesión: el día en que desapareció, Yusuke se tiró al mar y murió ahogado, siendo su cuerpo devorado por los cangrejos.
Sin que ninguno de los dos sea capaz de terminar la relación que tenían y en la que quedaron muchas cosas en el aire, inician un viaje juntos. Ese viaje los llevará a los mismos lugares que visitó Yusuke siendo ya un fantasma (un fantasma corpóreo y que puede interactuar con los demás, algo que hace la novela, si cabe, más extraña), buscando el camino de regreso a casa. Ese viaje y las personas que conocerán en él les ayudarán a conocerse un poco mejor, a entender qué fue lo que salió mal y a poder decirse adiós con propiedad. 
No es un libro que recomiende a todo el mundo. Hay que disfrutar con la narración calmada, costumbrista y llena de simbolismos. Además, para poder completar un poco más la lectura es recomendable conocer también algo de la cultura de Japón (o al menos, hacer un poco de búsqueda al respecto) para poder terminar de comprender, al menos ligeramente, los matices de la narración.

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