Anime: Yuri on Ice (o de por qué acabé obsesionada con este anime)
Quizás ponerse a hablar de Yuri on Ice a estas alturas es un
poco tonto, porque qué voy a decir yo que no se haya dicho ya del anime que ha
hecho historia esta temporada. Pero como para mí has sido un auténtico flechazo
y me ha marcado tan profundamente, escribo esta entrada con la idea de que si
convenzo a una sola persona para que le dé una oportunidad y a esta persona el
anime le llega del mismo modo que me llegó a mí, ya habrá valido la pena. Y,
sino, pues habré fangirleado un rato y me habré despachado a gusto.
Para los que no la conozcáis, Yuri on Ice es una serie
producida por el estudio MAPPA, dirigida por Sayo Yamamoto y guionizada por
Mitsuro Kubo. Consta de una sola temporada de 12 capítulos, y aunque el final
es muy abierto, por el momento no hay confirmada segunda temporada (aunque
todos vamos a cruzar los dedos muy fuerte para que así sea).
El anime nos cuenta la historia de Yuri Katsuki, un patinador sobre
hielo profesional, que después de perder en la final del Grand Prix de patinaje
(una de las competiciones anuales que se celebra en el circuito mundial), se
hunde anímicamente y baraja la posibilidad de retirarse. Es entonces cuando aparece
en su vida Victor Nikiforov, leyenda viva del patinaje, el ídolo de Yuri y
ganador del Grand Prix que Yuri perdió, y le propone convertirse en su
entrenador y llevarlo a la victoria en el siguiente Grand Prix. Pero Yuri
Plisetski (Yurio), otro patinador más joven y que sube muy fuerte, no le pondrá las
cosas fáciles porque también quiere que Victor lo entrene.
La historia está clasificada como un spokon (anime de
deportes), aunque no es un spokon al uso. Aunque el patinaje es el eje central de
la historia y todo gira a su alrededor, el objetivo de la serie no es solamente ver como el protagonista lucha para alcanzar
la meta de ganar la final del Grand Prix, sino la de ver cómo evoluciona como
persona al hacerlo, como cambia su vida y su percepción del mundo, como se
enamora y como se va conociendo un poco mejor a sí mismo y luchando contras sus
problemas de ansiedad.
En relación a esto, una de las cosas que más me ha han
gustado de este anime es que no se trata de la típica historia de deportes de
instituto. Aquí no tenemos a adolescentes persiguiendo el sueño de convertirse
en estrellas de su deporte favorito, sino a unos protagonistas ya adultos
(Yurio es el más joven y su actitud contrasta especialmente con la del resto) compitiendo en un deporte de forma profesional, lidiando con los problemas que
ello conlleva en su vida personal.
El protagonista principal de la historia es Yuri Katsuki, de
23 años, que después de quedar último en la final del Grand Prix de patinaje se
hunde anímicamente. Sin saber qué hacer con su carrera (si retirarse o seguir
compitiendo) porque no se siente a la altura, Yuri regresa a su ciudad natal
para tomarse un descanso y pensar en su futuro. Y es allí donde se encuentra con Victor.
Pero Yuri on Ice es también la historia de Victor Nikiforov,
la leyenda viva del patinaje artístico que a sus 27 años se encuentra en una
encrucijada porque lo ha conseguido todo y no encuentra motivación para seguir
compitiendo. En busca de algo que dé un giro a su vida, y después de ver un
vídeo en Internet en el que Yuri emula su programa de patinaje, decide
convertirse en entrenador del japonés.
Y, como no, también es la historia de Yuri Plisetsky, que quizás queda un poco eclipsada por la de los otros dos, pero que
tiene igual fuerza e importancia (¡ese final, ese final!). Yurio es un
patinador junior ruso que a los quince años prepara su debut como senior y que
se ha pasado la vida eclipsado por la imponente figura de Victor, al que
intenta derrotar cueste lo que cueste. Cuando Victor se marcha para entrenar a
Yuri, Yurio siente la necesidad de ir tras él y recuperarlo, sin entender que,
quizás, la marcha de Victor es lo mejor que le podría haber pasado en su
carrera.
SPOILERS DE LA TRAMA (subrayar para leer)((De hecho, el giro
final es lo mejor de la trama y es ahí cuando realmente se
aprecia el valor de Yurio como personaje y como parte de la historia, más allá
de ser el rival de Yuri. El hecho de que admirara tan profundamente a Yuri,
aunque no fuera capaz de expresarlo (bueno, digamos que lo expresaba a su modo
salvaje), y que hiciera todo lo que llega a hacer para evitar que se retire lo
honra muchísimo. El esfuerzo con el que Yurio realiza su libre en la final,
llevándolo al extremo para vencer a Yuri porque sabe que es el único modo de
evitar que se retire, es una de mis escenas favoritas de todo el anime. Sin
duda, la evolución de Yurio en la serie es uno de los aspectos de la trama que
se merecen un gran diez. Me emociona mucho ver como al final se va abriendo un
poco a todos y, a pesar de seguir siendo tan gruñón como siempre, se apoya un
poco más en los demás. En ese sentido, especial mención a su relación con Yuko,
que pasa muy desapercibida, pero que es una de las relaciones de amistad más
bonitas de toda la serie))FIN DE LOS SPOILERS.
Los tres personajes son un todo y sus líneas narrativas van
entrecruzándose a lo largo de la trama, de manera que no puede entenderse la
historia sin ninguno de ellos.
Coreografías, música y animación
La recreación del mundo del patinaje que hace Yuri on ice
está muy conseguida. Son varios los patinadores profesionales que han visto la
serie y se han mostrado muy complacidos con la ambientación y, por ejemplo
Johny Weir mencionó
que estaba sorprendido de que aparecieran en el anime detalles tan íntimos que
sólo los mismos patinadores o sus allegados podrían conocer (fuente).
En apenas doce capítulos la serie te sumerge en este mundo y
te atrapa en él, haciendo que lo ames. Yo misma quedé fascinada por las
coreografías, los distintos saltos y la pasión que sienten los atletas que
practican ese deporte, y ha conseguido que me convirtiera en una fan.
Es cierto que Yuri on Ice tiene unos altibajos muy fuertes en cuanto a la animación y es un tema que se le ha reprochado encarecidamente. Hay escenas que no están para nada a la altura de la calidad de animación del resto de la serie, con personajes que parecen dibujados por niños de cinco años y con movimientos casi robóticos, especialmente cuando se trata de secundarios. El capítulo 6 es el peor con diferencia, mostrándonos unas coreografías que no merecen formar parte de la serie (especial mención a las del programa corto de Phichit Chulanot y la de Leo de la Iglesia, horribles). Coreografías que se supone que tienen que vendernos al personaje y que lo único que consiguen es que queramos esconder la cabeza bajo la almohada.
Mucho se ha hablado también de los plazos de entrega de los
capítulos y la presión que tenía el estudio para terminar los capítulos a
tiempo. De hecho, Yuri on Ice es la serie de la temporada pasada que tuvo un mayor número de animadores trabajando en
sus filas, porque era la única manera de entregar los trabajos dentro de los
plazos (interesante artículo referente al tema de la animación).
Pero, aunque yo soy la primera en decir que hay momentos de
la serie que dan pena, también soy la primera en defender que el producto final
como un conjunto es una preciosidad. Y que en aquellas escenas más cuidadas, el
movimiento de los personajes durante las actuaciones es tan realista y tan
perfecto que te mete de lleno en la historia y hace que no puedas apartar la
mirada de la pantalla.
Las coreografías son preciosas y se nota el espléndido
trabajo que han hecho en el estudio en ese sentido. El expatinador y coreógrafo Kenji
Miyamoto estuvo trabajando con ellos y coreografiando los programas (enlace para ver a Miyamoto realizando el programa corto Eros, que es el programa de Yuri).
Programas variados y de estilos muy diferentes, que se complementan con los personajes que los representan y ayudan a definirlos, y que forman parte de la misma narración, contándonos historias. Aquí era muy importante el tema musical y no falla. La música que acompaña las actuaciones, y que en muchos casos ha sido compuesta especialmente para la serie, se convierte en una parte misma de la historia (mención a la escena del garaje del episodio siete, que cobra otra dimensión entremezclada con la música de del programa de Georgi) y consiguiendo una BSO de lujo, con temas clásicos tan intensos y emotivos como Stammi Vicino o Yuri on Ice, o temas más modernos que te tienen bailando aunque no quieras, como Theme of King J.J. o Still Alive.
Programas variados y de estilos muy diferentes, que se complementan con los personajes que los representan y ayudan a definirlos, y que forman parte de la misma narración, contándonos historias. Aquí era muy importante el tema musical y no falla. La música que acompaña las actuaciones, y que en muchos casos ha sido compuesta especialmente para la serie, se convierte en una parte misma de la historia (mención a la escena del garaje del episodio siete, que cobra otra dimensión entremezclada con la música de del programa de Georgi) y consiguiendo una BSO de lujo, con temas clásicos tan intensos y emotivos como Stammi Vicino o Yuri on Ice, o temas más modernos que te tienen bailando aunque no quieras, como Theme of King J.J. o Still Alive.
También el opening y el ending son auténticas joyas, ya no
sólo por la música, sino por la animación que los acompaña, y que hacen que no
puedas pasarlos rápido cuando estás viendo la serie, sino que te quedes
viendo y cantando History Maker y You only live once.
Los personajes y la representación
Quizás lo que ha hecho más especial esta serie y ha
conseguido atraer a tanta gente alrededor del mundo es su gran elenco de
personajes y la representación.
Obviamente, lo que más ha destacado en ese aspecto ha sido
la relación homosexual canónica entre sus dos personajes principales, Victor y
Yuri, algo que es difícil ver hoy en día en series de animación japonesas,
donde las relaciones no heteronormativas siguen siendo tabú y no suelen verse
más allá de en las series de género (yaoi o yuri, dónde, además, están cargadas
de tópicos nocivos como las romantización de los celos, el abuso y la
violación, o el encasillamiento en roles de los integrantes de la pareja).

Pero yendo un poco más allá en el tema representación podemos encontrar muchas más cosas positivas en la serie. Para empezar tenemos la presencia de patinadores de muchísimos países y culturas que normalmente no se ven reflejadas en las series en general (y, algunos, en apenas medios fuera de sus propios países, como ocurre con Otabek Altin de Kazakstán, inspirado en el patinador Denis Ten) o incluso de minorías en sus propios países, como es el caso de Leo de la Iglesia, estadounidense de origen mexicano. Además, esos personajes están representados con mucho respeto y sin caer en estereotipos. Y, aunque hay algunos de más desagradables que otros, al final de la serie no puedes odiar a ninguno de ellos. Es una auténtica lástima que la serie no tenga más capítulos para poder profundizar un poco más en estos personajes, porque es algo que se echa un poco en falta y me habría gustado mucho ver.
Otro tema interesante de la serie es la lucha contra los
roles de género impuestos. En Yuri on Ice, los patinadores hombres abrazan con
naturalidad su "lado femenino" al actuar, algo que en el patinaje artístico
profesional sigue viéndose con ciertas reticencias. Tenemos que Yuri decide
basar su programa corto en “la mujer más bella de la ciudad que seduce al
galán”, por eso le pide a su profesora de ballet que le enseñe a moverse como
una mujer y repite aquello de “soy un delicioso katsudon que enamora a los
hombres”. Lo mismo ocurre con Yurio que por consejo de su profesora decide
convertirse en la prima ballerina con su programa libre, sabedor de que a los
15 todavía no ha pegado el estirón y puede aprovecharse de su androginidad en
ese sentido. Además, tenemos la referencia que hace Victor a su juventud,
cuando comenta que como tenía el pelo largo llevando el traje que después usa
Yuri podía ser hombre y mujer al mismo tiempo.
En cuanto a las mujeres de la serie (que son muchas, punto a favor), aunque no tienen
papeles protagonistas (otra de las cosas que se echa en falta, y espero que en
la segunda temporada (porque la habrá) se trabaje en ello), están todas
perfiladas con mucha consistencia, mostrándolas como personas con distintas
maneras de ver la vida y con distintos objetivos, sin caer en estereotipos
sexuales o objetivación, y sin ser simples maniquíes de relleno. Aprecié
muchísimo que ninguna de ellas se definiera en base a su relación con un hombre
y que, precisamente, la única que parece hacerlo al principio (Sara Crispino),
acaba luchando para romper con ello. Si es que, además, ni siquiera conocemos la sexualidad de buena parte de ellas o si están o no en una relación de
pareja, y eso no les resta encanto ni validez. Me parece todo un acierto por parte de la serie, acostumbra como estoy
a que en muchos spokons las chicas sean simplemente “la chica”, “la ayudante” o “el interés romántico”.
La serie también intenta mostrar cuan sana es la relación de
los dos protagonistas contraponiéndola con la que dos de los demás patinadores
mantienen. Tenemos la ridiculización que se hace de Georgi Popovich (patinador ruso), obsesionado
con su exnovia, y de Michele Crispino (patinador italiano), que vive pendiente de su hermana y no
deja que nadie se acerque a ella. Los dos se convierten en caricaturas del control abusivo, denunciando
esos comportamientos con un toque de
humor y haciendo que el espectador comprenda lo insanas y ridículas que son esas relaciones,
consideradas «normales», mientras que la relación de Yuri y Victor, que para
muchos es insana por no ser heteronormativa, es todo lo contrario: respetuosa,
llena de apoyo mutuo y sin un ápice de celos.
Mundo globalizado y nuevas tecnologías
Las redes sociales y las nuevas tecnologías están en todas
partes y moldean nuestra vida diaria. ¿Qué seríamos sin el móvil? Yuri on Ice
no pasa por alto ese hecho. Al contrario, lo incorpora con naturalidad e
incluso basa algunos de sus giros más importantes en ello.
Para empezar tenemos que el detonante de la historia es un
vídeo que las hijas de Yuko (amiga de infancia de Yuri) grabaron del patinador japonés
emulando un programa de Victor. Ese vídeo, colgado sin el consentimiento ni
conocimiento de Yuri, se hizo viral en las redes sociales y dio la vuelta al
mundo, llegando al mismo Victor, que en cuanto lo vio decidió convertirse en el
entrenador de Yuri.
Los personajes conviven con sus smartphones y comparten
continuamente vídeos y fotografías de sí mismos (algunas de muy comprometidas
*guiño, giño* *codazo, codazo*). Tenemos que algunos de ellos están
completamente enganchados a las RRSS, como es el caso de Phichit Chulanot (patinador tailandés). El
mismo ending de la serie es un scroll a través de una TL que nos muestra
instantáneas de los patinadores, así como algunas fotos más personales de Yuri y de Victor, y
que nos cuentan anécdotas de su convivencia que no están detalladas en la serie.
En ese sentido, el ending del capítulo 10, que no es el
ending habitual de la serie (de hecho, hay varios capítulos en los que el
ending no es normal, sino una escena o una secuencia que nos muestra detalles
muy importantes para la relación de Victor y Yuri), nos muestra unas
fotografías que Victor, Yurio y Christophe Giacometi (patinador suizo)
guardan en sus móviles y que te vuelven la serie del revés, dándole un sentido
completamente nuevo a toda la historia.

La ansiedad y la narración no fiable de Yuri
Otro de los temas que más me ha llamado es el tratamiento de
la ansiedad de Yuri.
Yuri es el que nos va contando la historia (exceptuando el
capítulo 10, que es a ojos de Victor), pero lo hace desde su punto de vista.
Por eso a veces nos engaña, porque relata los acontecimientos a través de su
filtro particular. Por ejemplo, cuando empieza la historia y en varias
ocasiones, Yuri nos dice que es un patinador del montón, a pesar de estar
certificado por la FPJ. También nos vende que su fracaso en el Grand Prix fue
un desastre absoluto, cuando eso no es cierto porque Yuri llegó a la final por
méritos propios, convirtiéndose así en uno de los seis mejores patinadores del mundo.
Hay una escena en la que Victor le pregunta a Yuri cómo es que
no gana cuando es perfectamente capaz de hacerlo y Yuri le responder que es porque
no confía en sí mismo. Y esa es la clave de los problemas de Yuri. Yuri se cree
inferior a todos sus competidores, aunque no sea así.
Tenemos varias escenas que nos muestran la ansiedad de Yuri:
Antes de empezar la serie y después de su fracaso en el Grand
Prix, su moral cayó en picado haciendo que terminara undécimo en las
competiciones nacionales, algo que no le permitió llegar al campeonato de
los Cuatro Continentes ni al Mundial.
Yuri nos cuenta que debido a eso empezó a darse atracones de comida. De
hecho, cuando Yuri regresa a casa, derrotado, ha engordado unos cuantos quilos
y lo primero que le dice Victor es que si quiere que lo entrene tendrá que adelgazar
(otras de las cosas que me gustó mucho de la serie, el detalle del peso de
Yuri).
En el capítulo 3, después de ver la actuación de Yurio, y
antes de salir a competir Yuri tiene un ataque de pánico. En ese caso la
presencia de Victor lo ayuda a superar el momento y le da fuerzas para encarar
el programa.
En el capítulo 7, uno de los más importantes de la serie,
presenciamos el primer conflicto entre Yuri y Victor, un conflicto que
precisamente viene dado por la ansiedad que el campeonato está provocando en
Yuri. Yuri no pude dormir antes de la competición y está cansado e irritable.
Eso hace que al ver las actuaciones de los demás acabe de los nervios.
En el capítulo 10, Yuri olvida una bolsa en un banco durante
un paseo y eso desencadena su frustración y culpabilidad. Se pasan la tarde buscando la bolsa
y cuando se hace de noche, y sin resultado alguno, él insiste en regresar a la
tienda para comprar otra vez lo que ha perdido.
De hecho, el clímax de la serie tiene mucho que ver con la
falta de confianza de Yuri.
SPOILERS DE LA TRAMA (subrayar para leer)((Desde que Victor se convierte en su entrenador, Yuri tiene
muy claro que después de ganar el Grand Prix dejará el patinaje porque siente
que ya no puede seguir luchando.
Yuri ha creído desde el principio de la serie que estar
apartando a Victor del patinaje es un acto muy egoísta por su parte. No concibe
que, en realidad, la decisión es del propio Victor y que si decidió convertirse
en su entrenador fue también porque necesitaba un descanso. Por eso, cuando en
la final ve a Victor tan emocionado al ver a los otros competidores se odia a
sí mismo hasta el punto de ser capaz de renunciar a su propia carrera con tal
de que Victor recupere la suya. Porque sabe que Victor querrá seguir siendo su
entrenador mientras él siga en activo. Así que no le queda otra que dejar el
patinaje con tal de que el otro regrese.)) FIN DE LOS SPOILERS.
Es interesante ver como no sólo Yuri, sino también Victor,
intentan luchar contra esa ansiedad. El segundo se siente muy perdido ante la
falta de confianza del primero e intenta ayudarlo en varias ocasiones, aunque no
siempre lo consigue. Pero eso es bueno, por los dos personajes aprenden el uno
del otro, y a lidiar con el problema.
Y ya para terminar, y por si todavía necesitáis más razones para ver la serie, ahí va mi opinión personal y de
lo que ha supuesto en mi vida:
¿Que por qué me gusta tanto Yuri on Ice? Por todo
lo que os he contado y por mil cosas más. Porque cuando empecé a verlo me pareció
un spokon diferente, con los personajes tan adultos, y sin centrarse tanto en el
deporte en sí, sino también en todo lo que lo rodea (en el Love & Live, como diría Victor). Porque quedé prendada de todas
las mujeres que aparecían en la serie, tantas y tan diferentes: Minako es mi heroína particular, pero me gustan todas. Porque cuando
vi la primera actuación de Yuri y Yurio quedé fascinada por la animación, la
coreografía y la música. Porque después empecé a sentirme muy identificada con
la ansiedad de Yuri y me hacía sufrir mucho verlo echar por tierra su pasión
por esa razón. Quería que consiguiera ganar, a pesar de todo. Y, cómo no, porque la relación de Yuri y Victor me enamoró y me sorprendía
cada semana. Era como “no puede ser, que ahí hay algo, ¿será verdad?”. Y
entonces había un poco más de tema y entonces era como “madre mía, madre mía, está ocurriendo, es real, ¿qué
más le puedo pedir a esta serie?”. Y la serie me lo daba. Y eso una semana tras
otra y tras otra, sin apenas freno y pasándose el queerbaiting de otras series
por el forro, mostrando una relación tan sana y tan bonita que me hacía suspirar
de emoción.
¿Que por qié me gusta tanto Yuri on Ice? ¡Porque me da todo lo que me gusta! Además, ¡sale Barcelona! ¡Y sale muy bonita!
¿Que por qié me gusta tanto Yuri on Ice? ¡Porque me da todo lo que me gusta! Además, ¡sale Barcelona! ¡Y sale muy bonita!
Han sido dos meses y medio (porque la comencé a ver en el
tercer capítulo) muy bonitos. El fandom de esta serie es un amor y me lo he
pasado genial compartiendo el hype del capítulo del miércoles con el resto de
fans, llorando porque la conexión no iba, gritando en los momentos emotivos de
la serie o comentando y haciendo teorías después en Twitter. Ha sido una experiencia
mágica y por todo eso Yuri on Ice siempre tendrá un lugar muy especial en mi
corazón y estaré eternamente agradecida a sus creadoras.
Lo único que os puedo decir es que le deis una oportunidad.
Quizás no os enganche como a mí, pero seguro que si os gusta el anime o el mundo
del patinaje, pasaréis un buen rato. Porque la serie tiene cosas muy buenas y
ha supuesto un giro importante en muchos aspectos. Y porque es todo lo bonito.
*Todas las imágenes de esta entrada son imágenes oficiales de la serie y pertenecen a sus propietarios
A mi tambien me encanto!!! estoy obsesionada con este anime, y me gusta muchooo tu forma de pensar sobre la relacion de Victor y Yuuri, ambos se quieren tanto que estan dispuestos a dejar lo que les gusta para que el otro pueda crecer más...
ResponderEliminar¡Perdona! No había visto el comentario. Gracias por comentar <3 Es que esta serie tiene un extraño poder y cuando caes en sus redes no hay quién te quite de ahí jajaja
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEn unos meses, más!! Vayamos a patinar este verano!
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