Manga: 5 mangas BL que no deberías perderte

Hoy os vengo a recomendar 4 +1 mangas BL (acrónimo de Boys Love) o yaoi (el +1 es porque uno de ellos lo recomendé en el pasado y sólo voy a enlazar la entrada de la reseña).

Para los que  no estéis familiarizados con estos términos, los BL son los mangas que cuentan historias de amor entre hombres, con o sin sexo explícito. Suelen estar escritos por mujeres y su público de consumo habitual también son mujeres (muchos hombres gays aseguran que las relaciones que describen estos mangas no les representan, aunque también existen mangas escritos y consumidos por hombres gays).
Los BL suelen tener mala fama porque la mayoría de ellos presentan relaciones tóxicas donde abundan el control abusivo a la pareja, la romantización de los celos y la posesión, la violación, y el encasillamento en los roles de género de la pareja (el uke es el que actúa como mujer, siendo afeminado, débil y mangoneable, y el seme, como hombre, siendo violento, frío y controlador). Aun así, de vez en cuando, en este gran saco de despropósitos, se pueden encontrar obras que merecen la pena. No es que estas obras estén libres de toda culpa, pero, al menos, lo están a un nivel que permite disfrutar de la lectura.
Los cinco títulos que he elegido tienen un patrón común sobre el que me gustaría hablar. Y es que esas cinco historias podrían resumirse en: chico gay se enamora de chico hetero; chico hetero sigue siendo hetero, pero aun así y de forma excepcional se enamora de chico gay. Reconozco que el hecho de que se ignore la bisexualidad del chico supuestamente hetero es un detalle que me molesta mucho. Hay mangas que no insisten en el tema (aunque lo dejen caer), pero hay otros en los que el “estoy enamorado de ti, aunque seas hombre, pero sólo porque eres tú y no querré nunca más a ningún otro hombre” se llega a hacer cansino. Aun así, si se obvia ese detalle, creo que las historias que os recomiendo a continuación pueden resultar muy interesantes.
Como nota, y por si alguien tiene algún problema con ello, también quiero comentar que todos estos mangas contienen escenas de sexo explícito, en mayor o menor medida.

Soredemo, yasashii koi o suru de Kou Yoneda


Este manga es, en realidad, un spin-off del manga Doushitemo Furetakunai. De todos modos no hace falta leerse el original para seguir la historia (yo lo leí, pero la verdad es que no me gustó y que apenas lo recuerdo). Se trata de un tomo autoconclusivo, de seis capítulos, que tiene como a uno de sus protagonistas a Onoda, amigo de Shima (protagonista de Doushitemo Furetakunai), y nos relata su propia historia de amor.
Deguchi es un joven de 28 años que trabaja en el departamento de ventas de una empresa llamada TAG, y al que le gusta mucho salir por ahí. Un día, y gracias a un amigo común, conoce a Onoda, un chico tres años más joven que él que trabaja como informático. Enseguida conectan y una gran amistad va desarrollándose entre ellos a lo largo de tres años.
Pero la realidad es que esa amistad esconde algo más, porque Deguchi está completamente enamorado de Onoda casi prácticamente desde la primera vez que lo vio, y sufre en silencio porque sabe que su amigo, que es hetero, no podrá corresponderlo jamás.
Pero la cosa cambia cuando Onoda empieza a sentir algo por uno de sus compañeros de trabajo, Shima (que casualmente también fue compañero de trabajo de Deguchi en el pasado). Eso da alas al deprimido Deguchi, que de repente empieza a pensar que quizás pueda tener una oportunidad con Onoda. Aunque, al mismo tiempo, toda esa situación le hace sentir fatal, al tener que aguantar en silencio como Onoda le habla sobre sus penas de amor sobre Shima.
Es una lástima que la historia se desarrolle en un solo tomo, porque apenas podemos ver cómo evoluciona la amistad de Onoda y Deguchi a lo largo de esos tres años. De hecho, ese espacio de tiempo se concentra en un solo capítulo (el primero) en el en que, y a partir de unas pocas escenas se nos muestra cómo se conocen los dos amigos y cómo, poco a poco, Deguchi va comprendiendo lo que siente por Onoda y aceptando que ese amor correspondido no le va a aportar más que sufrimiento. A partir de allí ya pasamos directamente a ver cómo empieza la historia de amor en sí.


¿Qué tiene de bueno el manga? Los personajes. Ambos protagonistas tienen una personalidad muy bien desarrollada, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Además no caen en estereotipos absurdos. Deguchi es más abierto y espontáneo, le gusta salir y pasarlo bien, y no pensar demasiado en las cosas. Onoda, por su parte, es más reservado, aunque también es alegre y le gusta apoyar a los suyos. Me gusta mucho cómo están definidos y se sienten muy cercanos.
La historia avanza a través de escenas de lo más cotidianas, que enmarcan tanto el trabajo, como los bares o restaurantes que frecuentan, como las casas de ambos. Todo eso nos permite conocer un poco mejor a esos personajes. Los diálogos también son una joya.
Otro aspecto que me gusta mucho es el estilo de Kou Yoneda, que es sencillo aunque a la vez realista (incluso un poco duro, diría yo, más tirando a un seinen que a otra cosa), y que consigue dar mucha expresividad y caracterización a los personajes. Es una lástima que este tomo no esté traducido, aunque, por otra parte, en España podéis encontrar otro manga de la autora, Pájaro que trina no vuela, editado por Tomodomo Ediciones, y del que hablé en esta otra entrada.

Un manga ideal para los que buscan algo corto.


Honto Yajuu (Like the beast) de Kotetsuko Yamamoto


Otra autora clásica del BL, Kotetsuko Yamamoto, que cuenta en su haber con cantidades ingentes de manga de ese género. A veces me pregunto cómo lo hace esta mujer para llevar al día tantas series.
Honto Yajuu no puede conseguirse en castellano, pero sí en francés.
La historia no podía ser más simple: Aki Gotouda es el hijo de dos jefazos de la yakuza. Un día, un ladrón le roba los calzoncillos y mientras Aki lo está persiguiendo se topa con Tomoharu Udea, un policía local que lo ayuda a capturar al ladrón. Aki se siente en deuda con Udea y, por eso, a la mañana siguiente se presenta en su casa con un fajo de billetes para darle las gracias. Además, le hace una confesión: se ha enamorado de él a primera vista. Pero Udea se niega a aceptar el dinero y tampoco se puede tomar en serio la proposición de Aki. Aun así, y tras la insistencia del joven yakuza, acaba aceptando una cita con él.
La cosa no podía salir peor: el ladrón de ropa interior, que en realidad es un delincuente menor que está obsesionado con Aki, los secuestra para aprovecharse de Aki. Pero Aki no es el tipo de persona que se deja mangonear (¡que por algo es el hijo de unos yakuza!) y acaba enfrentándose al pervertido, liberando así a Ueda. Tras ello, y al ver a Aki en acción, Ueda se da cuenta de que quizás sí que siente algo por él. Y es ahí donde empiezan su relación.
En realidad, podríamos clasificar este manga como una comedia romántica surrealista con algunas escenas de sexo. Lo que lo hace especial son los momentos hilarantes que viven los personajes, que siempre se ven envueltos en situaciones de lo más cómicas. Además, esos personajes tienen mucho carisma, especialmente Aki.
A pesar de que tiene apariencia de adolescente, Aki es ya un joven adulto. Para compensar esa apariencia aniñada, se comporta como un matón de tres al cuarto y, además, viste trajes extravagantes y chillones (algo muy típico de los yakuza). Pero en realidad es un trozo de pan muy inocente que acaba actuando como un crío la mayoría de veces. Para colmo, resulta muy divertido el hecho de que, a pesar de ser el uke en la relación, es siempre el que va con ganas de sexo.


El manga va ya por su décimo tomo. A partir de pequeñas historias y situaciones variadas vemos cómo va evolucionando la relación. Los conflictos con los que nos vamos encontrando son los mismos que se suelen ver tanto en shojos como en BL románticos: familias que se interponen en la relación (la familia de Aki es surrealista), compañeros de trabajo que también se enamoran, exnovios y exnovias que regresan a la palestra, accidentes que amenazan con que uno de los dos pierda la memoria (algo que, por suerte, no llega a ocurrir, porque es un recurso que odio), un viaje de novio a un onsen que se termina estropeando, etc.
Tengo que advertir de que el manga tiene una cosa que no me gusta y es que romantiza en exceso los celos y la posesión en la pareja. Ya en el primer capítulo tenemos que Ueda le dice a Aki que no quiere que ningún hombre vuelva a verlo desnudo jamás. Pero es que eso se da en varias ocasiones a lo largo de la historia. Aun así me sigue pareciendo un manga divertidísimo. La autora juega a la perfección con lo absurdo que es que un policía tan correcto acabe saliendo con un yakuza tan inmaduro.
En cuanto al estilo de Yamamoto, también es sencillo, aunque ligeramente más infantil y menos realista que el de Yoneda. Apenas da importancia a los fondos, salvo en contadas ocasiones. Aun así me gusta mucho la expresividad que da a los personajes.

Un manga ideal para los que buscan reír un rato con una buena comedia romántica.


Itoshi no Nekokke de Haruko Kumota


En este preciso instante creo que podría decir con toda seguridad que este es mi BL favorito de todos los tiempos. No sólo por la historia, sino también por el dibujo, que me parece de lo más original que he visto en mucho tiempo. Ojalá algún día poder verlo en castellano (o, aunque sea, en inglés) porque es una joya que merece mucho la pena.
La historia empieza cuando el pequeño Misaburou (Mi) se muda con su familia a un pueblecito del norte de Japón. Allí conoce a Kei, el hijo de los vecinos, que desde el momento en el que intercambian sus nombres se convierte en su mejor amigo (y también en el chico que le gusta). Pero Kei es hetero (o eso cree Mi) y por eso Mi se guarda sus sentimientos para sí mismo, asistiendo, frustrado, a como su amigo va creciendo, se echa novia y se aleja cada día un poco más de él.
Odiando su condición, echando de menos a su padre que murió unos pocos años atrás, y sin saber cómo deshacerse de esos sentimientos que le hacen sentirse diferente y desgraciado, cuando Mi está a punto de acabar el bachiller empieza a flirtear con un amigo de su madre, Kiyomi, que es mucho mayor que él, pero que aun así le sigue el juego.
Entonces, un día en el que Mi y Kiyomi se lo están montando en el coche, aparece por casualidad Kei y los descubre.
Para sorpresa de Mi, después de sincerarse con su amigo y decirle que lo quiere y que sólo busca olvidarle, Kei responde que también él siente algo por Mi y que le gustaría que se dieran una oportunidad. Aun así las cosas no terminan de funcionar entre ambos porque Kei, que es nuevo en esto de las relaciones homosexuales, se siente inseguro. Además, para acabarlo de estropear, un fatal accidente se lleva de golpe a la madre de Mi y a Kiyomi, dejándolo a él huérfano y desamparado, y haciendo que tenga que abandonar el pueblo para ir a vivir a Tokio con su abuela.
Esta historia introductoria, llamada Otaru Hen, es en realidad una precuela de la verdadera historia, que empieza seis años después. Mi y Kei se reencuentran tras ese periodo de separación y reinician (bueno, quizás esa no sería la palabra exacta, porque en realidad nunca lo dejaron) su relación. A partir de ahí asistimos a su día a día y a cómo se va desarrollando su vida conjunta en Tokio.
Mi es escritor y trabaja en casa. Además se ocupa de la pensión de su abuela, (que es, además, el sitio dónde vive). Kei por su parte es oficinista y tras conseguir un trabajo en Tokio, se muda a la pensión con Kei. A pesar de que llevan esperando ese reencuentro durante años, ambos descubren que en su nueva situación no tienen ni pizca de intimidad debido a que los demás inquilinos y el editor de Mi se entrometen constantemente en su relación.


Dejando a un lado ese inicio tan lacrimógeno, el resto de la historia es de una suavidad y una calma que te dejan como anonadada. Además, tiene un humor muy fino y agradable. La vida de Mi y de Kei dista de ser perfecta, pero estando juntos encuentran el apoyo que necesitan para seguir adelante. Los seis años que han estado separados les pesan ligeramente y hacen que, sobre todo al principio, la relación avance un poco a trompicones, pero cuando ambos se dan cuenta de que en realidad todo eso no importa y que, a pesar de lo mal que lo han podido pasar al fin están juntos y pueden disfrutar el uno del otro, todo se vuelve de color rosa.
Lo mejor de este manga es, sin duda, la pareja protagonista y todo el amor que desprenden. Todos esos pequeños momentos que comparten y que están llenos de complicidad hacen que se te caiga la baba mientras lees. Pero es que, además, todos los secundarios se merecen una mención y hacen de la historia algo todavía más redondo. Los amigos gais de Mi, la madre soltera, la mujer trans y el estudiante que viven en la pensión, el editor de Mi, la abuela de Mi, la familia de Kei. Todos ellos están muy bien caracterizados haciendo que sus incursiones en la historia no sean simples actos vacíos.
Otra cosa que me gusta mucho del manga es su intento de mostrar un mundo queer lo más realista posible, sin perder el toque de humor y el mensaje positivo. También tenemos a personajes que se oponen a la relación de Mi y de Kei, como por ejemplo la abuela de Mi, pero esos casos tampoco llegan a resultar violentos en la historia, sino que se usan para demostrar que si dos personas se quieren a nadie más que a ellos debería importarle esa relación.
Sobre el estilo de Kumota, decir que tiene una gran personalidad. En algunos momentos parece un estilo más occidental, y en otros de manga más clásico. Además, le gusta mucho usar expresiones exageradas en sus personajes, reflejando con ella estados de ánimo. Por no hablar del detallismo y de los fondos, que son una gozada. Confieso que esto enamorada de sus viñetas y nunca me canso de admirar su arte.

Un manga ideal para aquellos que buscan algo alternativo.


Un extraño a la orilla del mar y Un extraño en primavera de Kanna Kii



Afortunadamente y gracias a Milky Way ediciones, podemos disfrutar de este manga traducido al castellano desde 2017, lo que me hace inmensamente feliz porque es una joya.
Este manga tiene un argumento y un desarrollo ligeramente parecidos a los de  Itoshi no Nekokke, pero con un toque más dramático. Originalmente se trataba de un tomo autoconclusivo, Un extraño a la orilla del mar (Umibe no étranger), al que Kii acabó dando una continuación, Un extraño en primavera (Harukaze no étranger), que por ahora tiene casi dos tomos publicados.
Mio es un adolescente de 17 años que se ha quedado huérfano y vive con unos familiares. Se siente solo y poco querido, y por eso siempre se sienta en un banco junto a la playa para ver el mar. Eso llama la atención de Shun, un joven proyecto de novelista de 24 años que vive con una tía suya a cambio de hacerle pequeños recados, y que siempre lo ve sentado en el banco, solo. Shun abandonó su casa y a su familia después de cancelar su boda arreglada y de confesar públicamente que era gay.
La situación de Mio preocupa mucho a Shun, y por eso el novelista intenta por todos los medios levantarle el ánimo al más joven, a pesar de que Mio lo trata siempre con frialdad porque cree que el otro intenta consolarle porque siente pena por él. Aun así Shun no se rinde y poco a poco se van haciendo amigos.
Pero entonces, cuando por fin parece que Mio empieza a confiar en Shun y su amistad se vuelve más sólida, los familiares de Mio que lo tenían a su cargo deciden dejar de mantenerlo y el chico es enviado a un orfanato lejos de la pequeña isla en la que viven.Y aunque ambos se prometen que mantendrán el contacto, eso nunca llega a ocurrir.
Tres años más tarde, convertido en un adulto, Mio regresa a la isla como nuevo inquilino en casa de la tía de Shun y le confiesa a éste que está enamorado de él. Pero Shun, que está molesto por esa falta de contacto y, además, ha tenido muy malas experiencias en la vida por ser gay, le dice a Mio que se vaya olvidando del tema, que lo que le pasa es que está confuso.
Pero Mio no tiene ninguna intención de rendirse ahora que por fin ha regresado y está junto a la persona a la que ama. Y se lo piensa dejar muy claro a Shun.
La trama tiene un tono melancólico. A diferencia de lo que ocurre con Itoshi no Nekokke, en este manga no se da un visión positiva del hecho de ser gay en un mundo como el actual, sino que se explota (aunque sin llegar a hacer drama excesivo) la parte triste del asunto.



Shun es un joven muy pesimista y todos los traumas que ha tenido en el pasado le pesan demasiado, arruinando su relación con Mio. En realidad, Shun quiere tanto a Mio que quiere evitarle a cualquier precio que tenga que pasar por la misma humillación y despreció que tuvo que sufrir él. Por eso trata de alejarlo y de convencerlo de que es hetero y que no debería fijarse en él, sino en chicas. Incluso cuando la relación parece haberse afianzado, Shun sigue teniendo dudas, primero por la aparición de su exnovia y después por el regreso a su hogar y por el hecho de tener que enfrentarse a su familia con Mio como pareja.
De todos modos, todos estos momentos de tensión y rechazo se llevan con mucho cuidado, haciendo que no se caiga en una dramatización excesiva de la homosexualidad, incluso intentando mostrar una leve esperanza al respecto.
Un tema interesante del manga (especialmente de la segunda parte) es el tratamiento de la depresión (y, lo más remarcable, la depresión en hombres). El padre de Shun confiesa con vergüenza que está de baja por depresión, después del regreso de su hijo. Pero es que el mismo Shun da evidentes signos de sufrir también la misma enfermedad.
Otra cosa que me gustaría señalar es el tema del sexo. Shun no disfrutar de sus encuentros sexuales con Mio y los evita tanto como puede. Aun así, de vez en cuando, accede a acostarse con Mio para complacerlo, porque le quiere y se siente mal por él. El tema está todavía en el aire y por lo tanto no puedo hablar en detalle sobre esto, pero me gustaría saber realmente si esa falta de interés hacia el sexo viene dada porque sea asexual, porque tenga traumas sobre su sexualidad o que se deba a su no confirmada (aunque evidente) depresión.
El estilo de dibujo de Kii es, quizás, el más detallado de todos los que he recomendado (aunque Itoshi no Nekkoke tampoco se queda corto). Sus personajes son muy aniñados y mucho más prototípicos que los demás (un estilo muy shojo y dulce), pero aun así tienen su sello particular.

Un manga ideal para los que buscan una historia agridulce.


En la misma clase de Asumiko Nakamura




De este manga hablé hace tiempo, así que lo único que puedo hacer es dejaros el link de esa reseña y recomendaros que le echéis un ojo, porque es una obra que merece mucho, mucho la pena y, además, ¡está publicada en español!

Comentarios

  1. Siguiendo tus sugerencias ya me terminé el pasado otoño "En la misma clase" y es un MUST!

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