Kingdom Hearts 3: impresiones tras terminar el juego


ATENCIÓN, ESTE ARTÍCULO CONTINE SPOILERS DEL JUEGO KINGDOM HEARTS 3

Si no lo has jugado y tienes intención de hacerlo o no quieres saber cómo se desenvuelve la trama, no sigas leyendo.


Desempolvo el blog para traeros una entrada que quería publicar a modo de tuits en mi cuenta de Twitter, pero que se me ha ido de las manos y ha acabado convertida en una rajada de 2400 palabras.

Ayer terminé el Kingdom Hearts 3 y ahora soy una bolita de sentimientos y por eso quiero compartir mis primeras impresiones del juego con vosotros. No será exactamente una reseña como las que acostumbro a hacer, sino un vaciado de impresiones sin asentar, con muchos grititos y tonterías, porque no han pasado ni 24 horas desde que terminé la partida.


Antes de entrar en materia y para entender de dónde sale mi reacción ante el juego creo que es importante tener en cuenta un par de cosas.

La primera es que llevo unos 16 años siendo fan de la saga Kingdom Hearts. Conocí la primera entrega de la mano de mi marido, cuando empezamos a salir en 2003, y desde entonces he seguido la historia con periodos de más afición y con periodos de más calma. He jugado a todos los juegos excepto al KH: Chain of Memories (lo intenté, pero el sistema de batalla por cartas me superaba), he leído los cómics, tengo figuritas de los protagonistas en casa, cuando veo películas Disney mi reacción suele ser «oh, mira, esto me recuerda esa escena de Kingdom Hearts en que…», adoro cantar Simple and Clean con mi desafinada voz cada vez que tengo oportunidad, etc.

Por otra parte, en mi relación con los videojuegos en general, para mí lo importante es la narrativa, mientras que las mecánicas van después. Rara vez juego por el placer de jugar (es decir, por desarrollar una habilidad o tener el deseo de completar una tarea) y para implicarme en un juego tiene que haber un componente emocional que venga dado por la historia en sí. Así que viendo cuál es mi relación con los juegos, os podéis hacer una idea de lo que significa Kingdom Hearts y su historia para mí.

Y dicho esto, pasemos a hablar de Kingdom Hearts 3.

Como resumen introductorio podría decir que el juego me ha encantado en los apartados técnicos y visuales, pero me ha decepcionado mucho en el apartado narrativo, lo que para mí ha sido un mazado porque, como os he dicho, lo que me importa de los juegos es su historia y yo llevo muchos años vinculada a esta.

El juego es precioso, está muy bien hecho, tiene unos gráficos de aúpa, una música espectacular, los combates son super divertidos (aunque un poco agobiantes por el exceso de mecánicas), las historias dentro de los mundos Disney están muy bien adaptadas, ¡y además puedes recolectar alimentos y cocinar platos junto a Remy de Ratatouille!

Mención especial a el Mundo Final y Scala ad Caelum. Esas dos pantallas son auténticas pajas mentales, con un aire de anime shonen paranoico, tipo Evangelion, que son muy de mi rollo y me ha hecho gritar de emoción mientras jugaba la partida.

Scala ad Caelum y el combate final con Xehanort son, estéticamente,
de lo mejor del juego

En ese sentido, la única pega que tengo es que el juego es a ratos demasiado película y no te deja interactuar lo suficiente. En verdad me gustan esas escenas, pero, por otra parte, pienso que muchas de ellas se podrían haber planteado de manera en que el jugador pudiese participar, aunque fuese solo apretando un botón de vez en cuando, porque eso genera muchísima más inmersión.

Entonces, si me lo he pasado tan bien jugando, ¿qué problema tengo con el juego? Pues muy fácil: la historia que debe atar todas esas dinámicas en un conjunto y hacerlas parte de la historia general del juego no me ha satisfecho.

Empecemos por la trama. Aunque quizás debería decir: «¿Trama? ¿Qué trama?». La sensación que me ha dejado el juego es que se trata de un cúmulo de situaciones aleatorias, más otras tantas metidas con calzador, cuyo único fin es conducirte al enfrentamiento final.

Medio juego sirve para contarte cosas que si has jugado a los anteriores ya sabes y que si no has jugado, creo que en el fondo te importan un pimiento. El exceso de información en ese sentido es tan extremo que estoy convencida que marea por igual a nuevos jugadores como antiguos.

Si nos situamos en la trama general de la saga, al final de KH: Dream Drop Distance  (que es el juego que precede al 3 en cuento a narrativa) teníamos casi todo listo para la batalla entre los 7 custodios de la luz y los 13 de la oscuridad. El maestro Yen Sid había reunido a cinco custodios de la luz (Sora, Riku, el rey Mickey, Kairi y Axel) y faltaban encontrar a dos más.

Pero como resulta que ahora hay un juego entero por delante y los guionistas tienen que buscar la manera de alargar la partida unas cuantas horas antes de esa batalla, de repente nos encontramos con que, a parte de tener que encontrar a esos dos custodios restantes, Sora ha perdido su Poder del Despertar y necesita recuperarlo.

¿Cómo? Ni idea. Que se vaya por ahí a dar vueltas con Donald y Goofy a ver si lo encuentra.

Me da la sensación que muchos personajes actúan como fuera de su personaje,
pero a Sora se lo perdonamos porque viene de Dream Drop Distance,
está muy bollito y dan ganas de adoptarlo.

Esto es así literal. El maestro Yen Sid le dice a Sora que debe recuperar su poder pero que no sabe cómo y que deje que su corazón lo guíe en esa búsqueda, lo que lo lleva a dar vueltas aleatorias por los mundos Disney sin ton ni son. Al menos en los otros juegos teníamos la excusa de que estábamos buscando cerraduras, aquí ni eso.

Por otro lado, Riku y Mickey van y vienen del Reino de la Oscuridad para ver si encuentran a Aqua, sin resultado, en una trama que acaba haciéndose repetitiva y que no aporta mucho al juego en general. Por no mencionar que al final es el propio Sora el que tiene que ir a rescatarla, aunque todo el mundo le decía que él no servía para eso (oye, cómo rayan todos en el juego menospreciando el poder de Sora continuamente, joder, sois unos cansinos).

Y, para rematar el pastel, tenemos que Kairi y Axel están por ahí perdidos, se supone que entrenando con el mago Merlín para aprender a manejar la llave espada, pero tampoco se sabe muy bien qué hacen porque solo les vemos charlando y llorando por el pasado. En definitiva, los tenemos ahí aparcaditos para que no molesten.

Ah, bueno, ¿y Hayner, Pence y Olette? ¿Hola? Que me encantó volver a verles. Los quiero un montón. Pero… ¿qué pintan en el juego? ¿Cuál es su propósito más allá de generar nostalgia? ¡Ni siquiera consiguen traer a Roxas de vuelta!

El trío de Villa Crepúsculo dándolo todo,
porque si algo tienen, es que le ponen muchas ganas.

En cuanto a la nueva Organización XIII, tampoco se sabe muy bien qué hace, teniendo en cuenta que ya tiene a sus 13 integrantes. Van mareando la perdiz mientras Sora busca su poder perdido (y luego también a Roxas, porque… bueno, porque sí, de repente le apetece buscar a Roxas y decide que lo va a encontrar, WTF, SORA, LLEVAS CON ROXAS DENTRO UNA ETERNIDAD POR QUÉ AHORA DE REPENTE LO QUIERES ENCONTRAR POR QUÉ NO LO HACÍAS ANTES SOLO TE ACUERDAS DE ÉL CUANDO TE INTERESA) y siendo muy malos, traicionándose los unos a los otros y diciendo cosas muy feas (y algunas de divertidas también, aunque me parece que ese punto está desaprovechado).

Se supone que Xehanort (el original) quiere a los buenos fuertes y sanotes para el combate final, porque así el enfrentamiento creará la Llave Espada Qi o Ki o ꭕ (o como se llame) y abrirá Kingdom Hearts para que la oscuridad se coma al mundo y blablablá. Así que los pone a prueba, pero no los acaba de matar, no vaya a ser. Pero es todo como «bueno, van ocurriendo cosas porque… porque sí».

Pero pasemos a lo que de verdad importa, lo peor del juego, la gran decepción, porque todo lo demás lo podría haber pasado por alto si eso no hubiese sido tan decepcionante: el juego se carga por completo al personaje de Kairi y lo convierte primero en un objeto decorativo y luego en «la mujer en la nevera» de Sora. Y es todo tan descarado que no puedes mirar para otro lado. Te salta a la cara, te golpea y te deja K.O.

Kairi nunca había tenido un papel importante en esta historia, más allá de ser la amiga a rescatar. Pero su evolución no era mala. Pasaba de marioneta con un pasado como princesa en la primera entrega, a chica que sabe cuidar de sí misma y que luego se une a Sora y Riku en la parte final, en la segunda.

¿En esta entrega? Pues la han convertido en una niña, tanto física como emocionalmente. No tiene ningún arrojo como el que mostró cuando escapó de Axel, está apagada, solo pone caras monas y se dedica a ir de un lado a otro, movida por la corriente. Sí, tiene una llave espada, pero se pasa el rato siendo solo la niña dulce que todos (y en especial Sora) deben proteger y cuidar, como si fuera a romperse.

«Soy mona porque Nomura me ha hecho así».

Aunque, sin duda, lo peor de todo es lo que ocurre cuando Xemnas la secuestra y después Xehanort la mata para enfurecer a Sora. Eso es… bueno, no tiene nombre. Es lo peor de todo el juego. Parece mentira que a día de hoy se sigan usando estas tramas para hacer avanzar historias. Y lo que más me enfurece todo esto es que para llevar la trama por ese camino le hayan borrado toda la personalidad a Kairi. Estoy muy decepcionada.

Entendedme, no estoy exactamente en contra del uso de la muerte de Kairi como elemento narrativo. Kingdom Hearts es lo que es y tampoco esperaba que cambiaran esa concepción machista que envuelve toda la saga. Pero es que, en vez de quedarse como estaban, han ido a peor. Porque si Kairi hubiese muerto intentando defender a Sora en medio del combate, habría sido muy distinto. Pero no: aparece Xemnas, se la lleva tal cual, sin que nadie pueda hacer nada (cuando, bueno, está claro que después le das una paliza al personaje y te lo cargas, así que tan fuerte no era). Y encima, luego Xehanort la coge y la mata como si fuera basura. ¿Por qué le hacéis eso al personaje? ¿Por qué?

Eso nos conduce al final en sí: Sora sacrificándose para que Kairi vuelva a la vida, lo que en sí tampoco es tan descabellado, porque Sora es así y se sacrificaría por cualquiera, incluso si el muerto fuera Donald. Pero que tenga que hacerlo solo porque han dado ese desarrollo a Kairi… me ha decepcionado muchísimo. Dejando a un lado si Sora está realmente muerto o solo perdido en otro plano de la realidad, como apunta el final secreto, ese no es el final que se merece nuestro héroe, después de 17 años. Todos son felices menos él, que se ha sacrificado por todo el mundo. Es injusto. Y también es injusto para Kairi, que ahora tiene que cargar con la culpa de ser la causa de la muerte de Sora. Por no hablar de que no me creo que todos se queden tan panchos aceptando la muerte de Sora Y SE VAYAN A JUGAR A LA PLAYA CUANDO ÉL ESTÁ MUERTO. Qué clase de relación de amistad es esa. ID a BUSCARLO, MALDITOS, TRAEDLO DE VUELTA.

Cambiando de tema, otra cosa que no me ha gustado nada es el exceso de amor heteronormativo metido en calzador y la clara intención de borrar cualquier resquicio de relaciones homo entre los chicos.

Sí, Kairi y Sora tenían una relación desde el principio de la saga, pero está claro que después de ¿6 juegos? esta relación ya no es la misma. Se quieren, pero como amigos. No hay un desarrollo romántico que justifique las escenas como la de compartir el paopu con ese ambiente romántico de fondo o la del casi beso del final (QUE MENUDA GUARRADA LO DE LA ESCENA ESA, QUE TE DA A ENTENDER UNA COSA Y LUEGO TE METE LA PUÑALADA TRAPERA). Que puede que cuando tenían 14 años estuvieran con un crush mutuo. ¡Pero tenían 14 años y no sabían que eran los salvadores del universo! ¡Si hay más química entre Sora y Riku que entre Sora y Kairi, por favor!

En ese sentido, estoy muy indignada con el reencuentro entre Axel y Roxas. Obviamente no esperaba nada en particular viniendo de dónde viene el juego, pero al menos un poco de ese rollo que tanto les gusta a Square Enix de meter queerbait para atraer al público fuyoshi.

Roxas haciendo su aparición estelar porque él es guay SIEMPRE.

¿Pero qué me he encontrado? Que han borrado de un plumazo la obsesión de Axel por recuperar a Roxas y nos han metido ahí un repentino interés e «intensa amistad» del pelirrojo con ¿Saïx? y también con Xion, no vaya a ser que un reencuentro demasiado íntimo entre Roxas y él dé pie a habladurías homo en un juego para hombres muy machos y afecte su pobre y frágil masculinidad. ¿Que no veis, fuyoshis enfermas, que en realidad todos los chicos tienen relaciones así? ¡Sacáis las cosas de sitio! (estoy siendo sarcástica, que conste).

Bueno, bueno, y ya que hemos abierto ese melón, hablemos del parche final de intentar emparejar a Naminé con Riku. ¿Por favor? ¿¿Naminé con Riku?? No pegan ni con superglue. Si hay más química en los dos segundos que Naminé comparte con Xion en la escena de la playa que en las tantas escenas que Riku y Naminé comparten a lo largo de toda la saga.

En fin. Este es el resumen (o no tan resumen) de los sentimientos que ahora mismo me despierta Kingdom Hearts 3. Por una parte, estoy contenta, porque es un juego muy chulo y le tenía muchas ganas. Pero por otra estoy muy triste porque mis expectativas no se han visto cumplidas. Como ya sabemos, tener las expectativas demasiado altas ante algo es en parte culpa de uno mismo. Pero pienso que el final (¿final? ¿de verdad? Yo estoy más que convencida de que no) de una saga que nos ha acompañado durante 17 años se merecía una historia más trabajada. A lo mejor cuando juegue una próxima partida veo las cosas de forma distinta. No lo sé. El tiempo dirá. De momento nos quedaremos a la espera de si Square Enix se decide a sacar algún DLC para tapar algunos agujeros de trama.




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